¿Quieres aprender locución?

Te enseño el mejor camino para conseguirlo

Habré perdido la cuenta de la cantidad de veces que me han dicho “que voz más bonita tienes”. Cientos, quizá miles, pero eso no me ha servido de nada. Estoy seguro que conocéis a unas cuantas personas que tiene una voz fantástica, por su gravedad o por su calidez. Seguramente si tú, querido lector, formas parte del sector de la televisión, radio, locución o doblaje no serán unas cuantas personas, sino bastantes. Tener una voz bonita forma parte de las aptitudes de cada uno; de sus cuerdas vocales, de sus resonadores, etc. Pero una parte importantísima, hablo de un 90%, tiene que ver con la actitud y el talento. Con una depende de tu interés por aprender, mejorar, desarrollar tus cualidades vocales; la otra depende de la capacidad innata de transmitir con la voz.

¿Cómo estudiar locución?

A los 14 años empecé a formar parte de corales y a asistir a clases de interpretación, y continué con ello durante muchos años. Con 21 entré a formar parte del coro titular (semi-profesional) del Teatro Principal de Palma de Mallorca y a los 23 me presenté a las pruebas de acceso al Conservatorio para cursar la carrera de canto. A pesar de hacer una muy buena prueba vocal saque un 0 en solfeo por lo que me quedé fuera. Un año más tarde empecé a tener papeles solistas en zarzuelas. Tuve claro por aquel entonces que quería aprender locución.

Los años pasaron… y mi voz iba educándose

Cuando rozaba los 27, la televisión pública de Baleares echó a andar y ahí empezó mi camino como actor y director de doblaje a la vez que me llamaban para locutar en incontables programas y documentales. Y podría seguir. Pero básicamente lo que quiero transmitirte es que hay que currárselo, no hay que dejar de empujar en una dirección (eso vale para cualquier aspecto de la vida) y no parar hasta conseguirlo. Entrenar una voz no es cuestión de 15 minutos al día, hay que leer y practicar, trabarse y repetir hasta que te salga bien. Y cuando te salga bien hay que perfeccionar hasta que mejores más. Aprender locución lleva tiempo.

¿Tienes buena voz? Pues lo siento mucho.

Cuando dirigía en uno de los dos estudios de doblaje en los que estaba (por aquella época trabajaba unas 16 horas al día), solían traerme a esas personas que venían al estudio a probar suerte. Algunos venían a aprender locución o doblaje. Gente que efectivamente tenían muy buena voz, pero que no sabían nada del arte del doblaje y menos aún de interpretar.

Acostumbrado a sacarme en una sesión entre 120 y 140 takes, dirigir una sesión en la que el actor (inexperto) solo podía hacer 10 takes “decentes”, podía llegar a ser frustrante. Les daba indicaciones sin parar, una detrás de otra, repetían y repetían. O no daban en tono, o la interpretación no era la adecuada, o se trababan, o perdían el hilo entre el papel y la pantalla… por supuesto lo de sincronizar con las bocas ya era esperar a que te tocara la lotería. No daba a basto contando las gotas de sudor que les corrían por la frente.

Llegados a determinado punto y con un técnico de sonido desesperado por repetir decenas de veces el mismo take, tomaba la decisión que menos me gustaba. Sabía que iba a ser humillante para la nueva promesa que estaba al otro lado del cristal. Entrar y hacer tú mismo el take para enseñarle cómo se debía hacer, y encima hacerlo a la primera. También es cierto que lo había visto repetido unas 30 veces. Pobrecillos. En ese momento se daban cuenta de que intentaban entrar en un equipo de primera división cuando las pachangas con los amigos les sabían a poco.

En un estudio de doblaje se ve de todo

Entonces era el momento en el que una frase se repetía, fuera el que fuese el sujeto que venía a su primera sesión de doblaje: “es que hay que tener en cuenta un montón de cosas”, claro; sincronía, precisión, interpretación, volumen, tono, emoción, hablar correctamente al micrófono, no hacer ruido con las hojas.

No amigo (o amiga) –solía decirles- la voz no lo es todo, ni siquiera lo más importante, solo una herramienta. Tener un Ferrari no te convierte en Michael Schumacher. Si tu herramienta es buena, genial, es un punto de partida muy bueno para trabajar en ella. Ahora solo te falta convertirte en un comunicador. Los que hemos hecho doblaje tenemos la ventaja de que conocemos nuestra herramienta y de lo que es capaz. Los que, como yo, hemos trabajado durante muchos años y en diferentes disciplinas hemos adquirido una versatilidad brutal para afrontar personajes y entonaciones diferentes; que nuestra voz sea buena, agradable y trabajada para que el mensaje que transmitamos sea creíble.

¿A qué quieres dedicarte? Enfoca tus esfuerzos

Messi es un futbolista con talento, luego se lo ha currado un montón a base de entrenamientos. En cambio Cristiano Ronaldo es un futbolista hecho a sí mismo, un tío que se lo ha currado hasta el extremo, queriendo mejorar hasta llegar a la cima. Ahora es de los mejores. Hay una cosa que te garantizo; puedes llegar a ser mejor que tú. Puedes esforzarte en dar un pequeño paso cada día para mejorar tus aptitudes comunicativas y trabajar la voz para ser cada día más creíble.

Mi mejor consejo si quieres dedicarte al trabajo con la voz, o aprender locución es… que perseveres en tu empeño de aprender. Si no tienes buena voz, no te preocupes, estoy seguro que le echarás más ganas que uno con una voz genial. Porque te diré algo: a los 15 años ya tenía una buena voz, pero tenía problemas de dicción y mi voz todavía no era grande. Tuve que trabajar mucho, pasar por logopedas, profesores de canto y hacer muchas horas de micro para llegar a ser “un buen locutor”. Conseguí colocar mi voz como lo hacen los profesionales para que sonara como debe y desarrollar mis aptitudes interpretativas.

Ahora es tu momento. ¿Preparado para empezar?